Sábado 10 de Octubre de 2009.
VIA OESTE AL ELEFANTE DEL YELMO.
Vía de trazado nétamente clásico en el que se combinan canalizos, fisuras, alguna bavaresa, placas e incluso chimenea. Todo un placer para los sentidos.
El Elefante del Yelmo:
La hicimos en dos largos; un primero de 55 metros (empezando desde abajo del todo) y un segundo de otros 45. En ambos casos las reuniones se montan en arbolitos y durante la escalada tendremos que hacer uso de nuestra inventiva para colocar los cacharros (friends y empotras) y así proteger adecuadamente el itinerario.
En el primer largo decido portar el llamado “cabo del miedo”. Una breve y tumbada placa da acceso a un canalizo en el podremos emplear cacharros más bien medianos y grandes para proteger esta primera parte.
Tras superar el canalizo en el que el musgo y los tramos arenosos campan a voluntad, una placa con algo más inclinada nos pone bajo lo que se podría llamar el paso del primer largo, el de la bavaresa. Una vez superada realizamos reunión en dos arbolitos.
Primero Fer y después Vlady van poco a poco recuperando el material de este primer largo hasta que se reunen conmigo en la reunión.
Mi hermano Juanma ha llegado ya hace un rato, y desde abajo observa con los dientes más bien largos, nuestro progreso por la vía. También somos un buen espectáculo hoy para los andarines que suben por el Hueco de las Hoces ya que desde abajo tienen una perspectiva increible de nuestra posición.
Vlady mira de reojo lo que tenemos como segundo largo; una especie de chimenea tumbada a simple vista compleja de asegurar.
Minutos después y tras varias dudas de si por la izquierda o por la derecha, va subiendo poco a poco colocando algún seguro más bien precario en la fisura de la izquierda, fisura que en su tiempo tuvo que estar poblada de clavos, y gracias a los agujeros que han quedado se puede colocar algún alien que otro, aunque váyase usted a saber si aguantarían una caída….
A veces me entretengo para fotografiar a Fer desde arriba:
Arriba, en una especie de colladito, nos juntamos los tres en la segunda reunión realizada también en un árbol.
Para rapelar y en vista que hay unos cordinos desde los que ya tiene pinta que se ha bajado alguien, decidimos reforzar con otro cordino más y un maillón para no tener problemas a la hora de recuperar las cuerdas.
Recuperamos las cuerdas y ya vamos pensando en nuestro próximo objetivo para hoy, la Oscar y Raúl del Risco del Hueco de las Hoces…
VÍA OSCAR Y RAÚL AL RISCO DEL HUECO DE LAS HOCES.
Después de unos 15 minutos de bajada y buscándo lo evidente para llegar a pié de vía, Juanma y Fer se van de vuelta a Cantocohino, quedándonos Vlady y yo para darle a esta vía.
En estos 15 minutos varias son las frases que me llegaban a la mente tras haber estado el día anterior leyendo el itinerario en la guía de Barrabés, en la biblia o ladrillo como vulgarmente la llamamos. Que qué frases eran pues “…flanqueo delicado..”, “…más difícil de lo que parece…” y “…no es estricatamente expuesta pero conviene no caerse…”.
Al aproximarnos a la vía lo hemos hecho demasiado por la izquierda y comprobamos que según el croquis que llevamos la entrada está más a la derecha. Para no tener que volver a bajar y rodear los grandes bloques, hacemos lo que se podría considerar una “variante” o “entrada directa” por una placa sin seguros de unos pocos de metros…Un friend y un alien más bien para el coco en una placa que bien puede ser de IV+/Vº alegre y con unos 20 metros, depositan a Vlady junto a la bavaresa y el muro con un espit.
Aquí hay dos opciones: o bien haces la bavaresa, te subes y haces toooooooooda la travesía a derechas hasta poder poner una express en un parabolt de la vía “Cro-Margnono (8a) o bien, después de chaparte el spit, tiras de frente por el muro vertical de balmas y romos. Vlady eligió subir por el muro, que aunque también expuesto, tenía algo mejor pinta que la travesía. Yo, de 2º de cuerda, elegí la primera opción y madre de dios en la travesía…
Muchos metros y pocos seguros llevan a Vlady a la primera reunión, equipada con un par de espits y no rapelable.
Ahora me toca a mí. Subo los metros de placa de esta “variante de entrada”. Más arriba llego a la bavaresa y al muro con un espit. Doy un par de pasos pero no lo veo claro y una caída aquí con un pendulo de 1000 duros no termina por convencerme, por lo que paso al plan B, subir la bavaresa hasta el final, de ahí a la repisa y hacer la travesía de unos 6/8 metros hasta el primer seguro de la vía de 8a. Poco a poco me voy dando cuenta que me he metido en una camisa de 11 baras y si antes el péndulo era grande ante una caída, ahora lo es más por estar más a la izquierda…Vlady también es consciente de donde me he metido y aunque no nos vemos oigo su sonrisa típica de admiración por tal situación.
El muro que tengo frente a mí no tiene nada a lo que agarrarse. Centímetro a centímetro me desplazo hacía la derecha y voy diciéndole a Vlady la cuerda de la que ir recuperando “…chupa roja….ahora azul…vale vale !!!”, para no desestabilizarme. Se me van acabando las presas buenas de pies y la repisa por la que voy cada vez se pone más pina. Para colmo una chorrera de agua cae por aquí cuando llueve lo que hace que el granito está más pulido de la cuenta. Doy algún paso en falso, quito el gato derecho y de nuevo lo coloco en la posición atrasada anterior. Apenas me veo los pies por lo pino del muro en el que tengo las manos apoyadas, que hace una especie de panza, pero tampoco me puedo echar mucho para atrás porque puedo perder el equilibrio, caerme y darme un cerillazo por la pared dado el péndulo que tengo hasta el siguiente seguro. Malditas travesías…
La tensión sube por momentos. Las manos sudan pero mojar aquí en magnesio no sirve de nada. "...Venga, otro pie poco a poco, centímetro a centímetro, fino fino...", me digo a mí mismo, mientras, sigo dándole intrucciones a Vlady. Llego a un punto en el que un buen pie derecho me pilla muy lejos (la avaricia rompió el saco así que mejor olvidarse de hacer el loco…). Intento dos veces ponerlo y bascular todo mi peso, pero a medida que lo hago resbala. No me puedo bajar de aquí, o paso o me caigo. Algo más cerca descubro una presa para mi pie derecho que aunque más pequeña que la buena, me puede permitir dejar el peso por un momento con este pie, pasar con un movimiento dinámico el izquierdo por delante del derecho y apoyarlo con el canto exterior en la otra presa más retirada (paso de Tango), para de nuevo, lanzar el derecho ya fuera de la travesía a un terreno que pierde inclinación y con alguna bañerita de esas que te dan la vida. Es un paso de decisión que tengo que dar así o no saldré de aquí si no es con una caída. Tengo que hacerlo ya, los gemelos se me están petando y los gatos cada vez pierden más adherencia.
Decidido, “…
al loro Vlady que a lo mejor me desadherencio !!!!..” le digo “…
vale, estoy atento..” me responde.
Tengo el pie derecho apretando todo lo que puedo, me separo poco a poco de la pared con ambas manos, giro la cadera e introduzco la pierna izquierda por delante de la derecha, apoyo el canto exterior del gato izquierdo y sin pensarlo basculo todo mi peso en él. Dinámicamente, el pie derecho, bien afianzado hasta el momento, lo levanto, todo mi cuerpo está apoyado en el canto exterior del pie izquierdo y mi cuerpo mira casi de frente hacia el valle. Lanzo el pie derecho a una bañera salvadora rezando por que mi otro pie no pierda contacto y no se mueva, lo apoyo y basculo todo el peso. !!! Ha funcionado ¡!!! Han sido milésimas de segundo en los que ni he respirado, y afortunadamente ha salido.
Moraleja: el pie de gato con apoyo exterior en canto se queda a muerte si durante nuestro movimiento no variamos su posición …Una especie de “Paso de tango” me sacó de allí.
Superada la travesía, por terreno...¿más fácil?:
Llego a la reu con un baile de San Vito del copón por los instantes anteriores. Esta reunión pertenece a otra vía. La reunión original está justo un poco más arriba, antes de la bavaresa de la foto de abajo (ver link con croquis de Vía Clásica al final de este post).
El segundo largo el del “flanqueo delicado”…empieza por una fisura de empotres de puños hasta que nos subimos en una terracita tras hacer dicho flaqueo a la izquierda. Después travesía también hacia la izquierda chapando un espit que nos lleva bajo la bavaresa del “más difícil de lo que parece”.
Al finalizar la bavaresa hay un paso curioso en placa protegido por un espit y de ahí a nuestra segunda reunión, que en realidad es la reunión original (2 parabolts mimetizados, no rapelable), que pilla algo a la derecha según se sube.
La bavaresa desde la segunda reunión:
Un tercer largo de setas totalmente desequipado y sucio en algunos puntos, nos lleva la última reunión (2 parabolts mimetizados, no rapelable).
Aunque las setas no son muy grandes hay algunas del tamaño de una muñeca que se deja lacear.
Foto del final del tercer largo desde la tercera reunión:
Se puede bajar bien por la cara Este del risco andando o bien como hicimos nosotros, mediante un rápel de unos 45 metros, desde la hacemos desde la parte izquierda de risco, en concreto desde la segunda reunión de la vía “La Canada”. Para ello decidimos hacer un largo más por seguridad en travesía ascendente hasta esa reunión, utilizando seguros naturales y algún cacharro intermedio.
Después del bonito rápel en el que 25 de los 45 metros son volados, se hace un destrepe “con ambiente” en busca de un callejón que no deja a pie de vía.
Bajada rápida por el Hueco de las Hoces, en busca de esa ansiada y fresca cerveza para rememorar de nuevo los instantes más destacados de las escaladas de hoy.
Ha sido un gran día de esos que no se olvidan...
Vlady nos lo cuenta en su blog AQUÍ.
Croquis de esta vía en Vía Clásica.